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Dos menores internados por lesiones graves: Los guardadores fueron excarcelados

Indignación en Clorinda

Un caso de violencia extrema contra dos menores de edad ha conmocionado a la ciudad de Clorinda. Gracias a la valiente intervención de una vecina, Liliana Agüero, y la organización Infancia Robada, se logró rescatar a un niño de seis años  y a una niña de cinco años, quienes se encontraban en un estado crítico de salud tras meses de tortura por parte de sus guardadores.

Pese a la gravedad de las lesiones, la justicia local ha generado indignación al otorgar la libertad a los acusados tras el pago de una fianza, bajo una carátula legal que la denunciante cuestiona duramente.


El rescate: Una carrera contra el tiempo

La pesadilla salió a la luz el pasado viernes en un domicilio del Barrio 25 de Mayo. Liliana Agüero, al escuchar gritos desgarradores de los menores, contactó a Isabel Acosta, referente de Infancia Robada. Tras una inspección inicial donde se observaron golpes visibles en la niña —justificados por la guardadora porque "se había hecho pis encima"—, se intentó intervenir con la policía.

Sin embargo, Liliana denunció que el "protocolo" policial y judicial retrasó el rescate.

"Me decían que el protocolo no permitía ingresar sin orden y que la jueza recién trabajaba el lunes. Yo les contesté que para el lunes los chicos iban a estar muertos", relató Agüero en diálogo con La Nueva.

Finalmente, el sábado por la mañana, cuando los guardadores intentaban fugar en un remís con los niños, la policía intervino. Increíblemente, según el testimonio, una subcomisaria intentó minimizar la situación asegurando que los niños "estaban bien e iban a un cumpleaños".


Estado de salud: Malnutrición y tortura

Tras ser trasladados al hospital, los informes médicos revelaron un cuadro de violencia sistemática. Los menores presentaban:

  • Desnutrición severa: Los niños no recibían alimento sólido; según Agüero, solo tenían restos de "coquitos" (bizcochos) de hace días en el estómago.
  • Lesiones físicas extremas: El niño sufrió desprendimiento de bazo y golpes internos. La niña presentaba marcas de cinto incrustadas en la frente, quemaduras con agua caliente y traumatismos craneales.
  • Necesidad de transfusiones: El estado era tan delicado que debieron estabilizarlos antes de poder realizarles estudios de alta complejidad, como tomografías, por riesgo de paro cardíaco.

Polémica judicial: Libertad bajo fianza

La mayor indignación de la comunidad radica en la decisión de la Dra. Mariela Portales (Juzgado N° 2). Los acusados, recuperaron la libertad rápidamente:

  1. El hombre: Salió en libertad tras pagar una fianza.
  2. La mujer: Recibió prisión domiciliaria por encontrarse embarazada, aunque vecinos denuncian que no cuenta con tobillera electrónica y que continúa recibiendo visitas y burlándose de los denunciantes.

El error en la carátula: Liliana Agüero advirtió un detalle procesal clave que permitió las excarcelaciones. La causa fue caratulada como "Lesiones y lesiones graves agravadas por el vínculo en contexto de violencia de género". Al no estar caratulada específicamente como violencia o maltrato infantil, los acusados pudieron acceder al beneficio de la fianza.


Un sistema de "pasamanos" ilegal

El caso también dejó al descubierto la irregularidad en la guarda de los menores. Los niños habían quedado huérfanos de madre y con el padre fallecido en la cárcel. Tras pasar por varios familiares que "se cansaban" de cuidarlos, terminaron en manos de la pareja ahora acusada mediante un proceso de adopción que, según Infancia Robada, carece de firmas y sellos judiciales válidos.

Actualmente, los menores se recuperan en una casa hogar bajo la tutela del estado, aunque la comunidad de Clorinda permanece en alerta y exige que la carátula sea modificada para que los responsables vuelvan a prisión.

 

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